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Causas

Introducción

Las mujeres y las personas de color con identidades de género diversas se enfrentan a las consecuencias mortales de leyes restrictivas sobre el aborto, las políticas agresivas contra la inmigración, una discriminación creciente y mayores barreras para acceder a servicios de salud vitales. Estos perjuicios se ven agravados por inequidades sistémicas que, desde hace mucho tiempo, han mantenido la salud, la seguridad y la prosperidad fuera del alcance de muchas personas en este país. 

Para abordar esta realidad urgente, nuestra agenda política proporciona las herramientas necesarias para construir una sociedad en la que todas las personas podamos tomar decisiones sobre nuestros cuerpos y nuestro futuro sin miedo ni restricciones, centrándose en tres pilares fundamentales de la justicia reproductiva: cuerpos sanos, familias y comunidades sanas y una democracia saludable.

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CAUSAS POR LAS QUE LUCHAMOS

UN CUERPO SANO 

Las políticas en favor de un cuerpo sano son fundamentales para la justicia reproductiva, la cual se arraiga en el principio de que todos tenemos derecho a tomar decisiones informadas y autónomas sobre nuestro cuerpo y nuestra salud reproductiva. 

Abogamos por la equidad en el acceso a métodos anticonceptivos, por una educación sexual integral y por el acceso a un aborto seguro, con el fin de garantizar que todas las mujeres puedan acceder a servicios de salud esenciales sin discriminación ni impedimentos excesivos y que tengan el empoderamiento necesario para gestionar su salud reproductiva basándose en una elección informada, en lugar de verse limitadas por restricciones económicas o sociales. 

Además, impulsamos políticas que respaldan la atención y los servicios de afirmación de género y nos oponemos a la criminalización de nuestros cuerpos. Estas políticas se alinean con los valores de la justicia reproductiva al asegurar que todas las personas —sin importar su identidad de género o estatus socioeconómico— puedan vivir con dignidad y ejercer control sobre su salud reproductiva y sexual sin temor a la coerción o la violencia. Este enfoque no solo promueve la equidad en la salud, sino que también se esfuerza por desmantelar las barreras sistémicas que obstaculizan el bienestar, respaldando así los objetivos más amplios de la justicia social, el empoderamiento y la inclusión. 

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FAMILIAS Y COMUNIDADES SANAS

Nuestro trabajo en apoyo a las familias y las comunidades sanas se centra en fortalecer los cimientos sociales y económicos que garantizan que las mujeres cuenten con el respaldo que necesitan, creando así un entorno en el que sea posible tomar decisiones reproductivas desde el empoderamiento. Impulsamos políticas que brindan apoyo a todas las familias, sin importar su raza, orientación sexual, identidad de género, edad, estatus migratorio o estado civil. 

El apoyo a familias y comunidades sanas implica abogar por políticas que aseguren un acceso equitativo a los servicios de salud; tal es el caso de la Ley HEAL (Equidad y Acceso a la Salud bajo la Ley) para las Familias Inmigrantes, la cual elimina las barreras legales y normativas que dificultan el acceso de los inmigrantes y sus familias a la cobertura de seguro de salud. 

Asimismo, implica abordar la brecha salarial, dado que la seguridad económica empodera a las mujeres, permitiéndoles planificar el futuro de sus familias y gestionar su salud reproductiva sin tener que soportar cargas financieras indebidas. 

Adicionalmente, abogamos por políticas que hagan frente a las marcadas inequidades existentes en los resultados de salud materna que afectan a las mujeres de color. Al invertir en salud materna, invertimos en la salud y el bienestar de comunidades enteras. 

En conjunto, estos esfuerzos fomentan la construcción de una sociedad en la que las mujeres de color puedan prosperar, libres de las limitaciones impuestas por las disparidades socioeconómicas y de salud. 

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UNA DEMOCRACIA SALUDABLE

Para mantener una democracia sólida y saludable, impulsamos políticas que eliminan las barreras a la participación de las mujeres de color y garantizan que se nos reconozcan derechos y oportunidades plenas—en igualdad de condiciones— para involucrarnos en la vida cívica. Esto incluye abogar por unos derechos de voto sólidos, a fin de garantizar que todas las voces sean escuchadas en el proceso político y que los funcionarios electos rindan cuentas ante su base electoral. 

Asimismo, abogamos por un sistema legal justo y equitativo —incluyendo una reforma judicial integral—, lo cual resulta fundamental para desmantelar los sesgos sistémicos que afectan de manera desproporcionada a las comunidades de color. 

En esta labor, honramos la valentía y la perseverancia de las mujeres de color que nos precedieron y que lucharon contra leyes y prácticas injustas, instauradas con el propósito de negar y desalentar su derecho a participar en nuestra democracia. Inspiradas por la audacia y la tenacidad de estas mujeres, fomentamos la visibilidad y fortalecemos el poder de las mujeres de color en nuestras comunidades mediante iniciativas de desarrollo de liderazgo, así como a través de programas de educación y participación cívica. 

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